15M, regeneración política & sociedad red

‘El 15-M como representación política del advenimiento de la sociedad red en España’ (López-Urrutia, 2012) responde a mi intento de capturar la esencia de los nuevos tiempos, definirla y contrastarla con lo que dejamos atrás para adivinar qué nos depara el futuro a medio plazo. Mi salto de lo periodístico a lo político (dos campos más cercanos de lo que parece) se debe a una intuición que es ahora una certeza: la de que el 15-M encierra en su escurridiza, abstracta y extraña arquitectura las claves de ese ADN de lo nuevo, de ese ‘código’, de esa fuerza que parece guiar el pincel y que está redibujando el cuadro y con el al periodismo, la política y a nosotros mismos”.

INTRODUCCIÓN DEL TRABAJO 

Quiero empezar este trabajo explicándole al lector las razones que me han llevado a redactar el centenar de páginas que siguen a continuación y a elegir la sociedad red y la política como centro de mi proyecto.
El trabajo que el lector tiene entre sus manos fue, inicialmente, una investigación sobre el incierto futuro de la profesión periodística. Debo confesar que elegí aquel tema guiada por una curiosa mezcla de desencanto y curiosidad. Sufrí de desencanto cuando fui consciente de la obsolescencia de mi propia formación: la Universidad me había preparado para un mundo (el periodístico tal y como lo conocemos) que se desmoronaba y que expulsaba a los jóvenes profesionales que, como yo, llamábamos a su puerta. Me invadió la sensación de que yo y mis compañeros no encajábamos en aquél mundo que nos rechazaba, por un lado, y al que rechazábamos, por otro. Los jóvenes que hemos ejercido como periodistas a menudo nos hemos sentido decepcionados por lo anacrónico e interesado de un modelo de negocio que fabrica una realidad trivial, parcial, simplificada y homogénea que no encaja con nuestra experiencia de las cosas.

Fue, precisamente, de esta experiencia de la que nació mi segunda sensación: la curiosidad. Inmersa como estoy en una realidad –dominada por las nuevas tecnologías- en la que la información reina con mayor poder Susana López-Urrutia 7
y potestad que nunca en la Historia, la pregunta acerca del sentido de la crisis periodística se me hacía aún más acuciante: “¿Por qué?”

El interrogante, imposible, incomprensible, me turbaba. Y sin embargo esta tesina no versa (o al menos no aparentemente) sobre periodismo. Existe un motivo para ello. Cuando comencé a indagar sobre la crisis del sector di con una serie de denominadores que eran comunes a otras disciplinas también en crisis: una de ellas era la política. Empezó a gestarse en mí la idea de que la debacle del periodismo respondía a razones mucho más trascendentales que la crisis económica o la irrupción de Internet. Esas razones eran coincidentes en muchos casos con aquellas que explican la agonía de nuestro sistema político y la creciente pérdida de legitimidad de sus representantes e, incluso, la decadencia de la industria cultural. Todo –intuí- se estaba redibujando y, en ese dibujo, los borrones que aquí y allá oscurecían el lienzo sólo podían ser explicados en el
contexto genérico del propio lienzo, y no individualmente.

Este proceso de pensamiento coincidió en el tiempo con el estallido de un fenómeno en nuestro país que –confieso- me sobrecogió: el movimiento 15-M. Como periodista de El Mundo y, posteriormente, como ciudadana, tuve la oportunidad de conocer de cerca este movimiento, que me descolocó enormemente. El estilo y dinámicas del 15-M me resultaron, como profesional y como ciudadana, chocantes y, sobre todo, ilógicos.

Admito ahora, tras haber cerrado este trabajo, que mi dificultad para entender el 15-M respondió seguramente a su difícil encaje en mis propios esquemas mentales moldeados, como mis estudios universitarios, a imagen de unos tiempos que, aunque cercanos en el tiempo, resultan lejanos en la esencia. El 15-M como representación política del advenimiento de la sociedad red en España 8

Este trabajo responde a mi intento de capturar esa esencia de los nuevos tiempos, definirla y contrastarla con lo que dejamos atrás para adivinar qué nos depara el futuro a medio plazo. Mi salto de lo periodístico a lo político (dos campos más cercanos de lo que parece) se debe a una intuición que es ahora una certeza: la de que el 15-M encierra en su escurridiza, abstracta y extraña arquitectura las claves de ese ADN de lo nuevo, de ese ‘código’, de esa fuerza que parece guiar el pincel y que está redibujando el cuadro y con el al periodismo, la política y a nosotros mismos.

Las siguientes páginas son una compilación de las reflexiones de personajes iluminados, cerebros brillantes que anticiparon este cambio años e incluso décadas antes de estos tiempos convulsos. Una de esas mentes fue la de Alvin Toffler, ‘futurólogo’ estadounidense cuya clásica obra, ‘La tercera ola’ (1979), ha empapado por completo mis propias divagaciones y me ha ayudado a dar un sentido último y global a la oleada de cambios, sólo aparentemente incoherentes, que se suceden a nuestro alrededor.

En ‘La Tercera Ola’ Toffler vaticinó, hace más de 30 años, el choque de mentalidades que define, en esencia, el contenido de este trabajo. Toffler distingue entre tres puntos de inflexión históricos, propiciados todos ellos por una alteración sustancial del modo de desarrollo, que habrían dado lugar a tres ‘olas’ de cambio: la primera siguió a la invención de la  agricultura, la segunda a la industrialización y la tercera (un lejano rugido a finales de los 70, un tsunami hoy) al informacionalismo. Estas tres olas habrían empapado nuestro entero mundo, superando a culturas e ideologías, de un idéntico ‘código’ que se habría plasmado en nuestros sistemas políticos, nuestros medios de comunicación, nuestra economía y empresas y nuestra industria cultural. El actual escenario de crisis, visto desde esta perspectiva, no es otra cosa que un “choque de olas”: un pulso entre el mundo viejo, que pugna por sobrevivir, y una marea caótica que trae consigo ideas, estilos y formas tan esencialmente nuevas que la reacción de quienes, inesperadamente, nos encontramos inmersos en la vorágine del hundimiento, no puede ser otra que la estupefacción y la incomprensión.

Quienes zapateamos entre las olas buscamos ahora un salvavidas, un objeto flotante al que agarrarnos y del que obtener la seguridad que otorga el dotar de sentido al mundo. Ese salvavidas, esa clave, esa piedra filosofal es, según señalan muchos y señalo yo misma en este trabajo, ‘la red’. La red, entendida como red informática y concepto metafísico, marcará las
próximas décadas. Entenderlo implica empezar a nadar a favor de la corriente, y no en su contra: o en definitiva, empezar a pensar como un sujeto de la tercera ola, y no como uno de la segunda.

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