En busca de un Periodismo del Bien Común

El periodismo no se extingue

@Su_Urruti (Susana López-Urrutia)

Siempre que la cuestión sobre el futuro del periodismo salta a la palestra mi mente se puebla de imaginarios ‘dinosaurios’. Ciertos giros del debate (como la cruzada de los big media contra Google News o el penoso intento de Telecinco de criminalizar a un ciudadano que denunció en su blog las lamentables prácticas periodísticas de la cadena) alimentan la estampa con la figura de algún que otro troglodita (hueso en la cabeza incluido). De niña, mi hermano me contagió la fascinación por el mundo prehistórico y, muy en especial, por la misteriosa extinción de los todopoderosos dinosaurios, que tanto se asemeja al drama de los gigantes mediáticos que algunos ya llaman con cierta sorna ‘mediasaurios’. La metáfora, admito que poco original, me sirve en este post para ilustrar la perspectiva más positiva de una hecatombe que ya ha dejado a más de 11.000 periodistas en la calle sólo en nuestro país. De las cenizas de los viejos titanes ya emergen, tímida pero imparablemente, nuevos y creativos proyectos que buscan adaptarse a un ecosistema nuevo y en definición. En las condiciones más crudas el periodismo subsiste, a pesar de todo.

La esperanza tomó la escena en The Hub -espacio de co-working en el madrileño barrio de Huertas-. Bajo la etiqueta ‘nuevos modelos de negocio en el periodismo’, la cita concentró hasta siete proyectos (unos más innovadores que otros) que coinciden en su capacidad para sobrevivir de forma autónoma, lejos del regazo -no siempre amoroso- de la gran empresa mediática y difieren en casi todo lo demás. Por el estrado pasaron diarios online al estilo clásico firmemente comprometidos con la -menos clásica- independencia, como Eldiario.es, Diagonal , Periodismo Humano o La Marea (antes Más Público). Otros, como Vía52 o Materia, nos hicieron pensar sobre la necesidad de un periodismo reflexivo y sosegado en tiempos frenéticos. Y, finalmente, Paul Llop (Bottup.com y Fixmedia.org) hizo un llamamiento a la revolución conceptual: a un periodismo abierto a la ciudadanía y de servicio público.

Imagen: ReGan

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“¿EL MODELO DE NEGOCIO? : QUE NO HAY NEGOCIO”

Si algo quedó claro en el encuentro respecto a la viabilidad económica del ‘periodismo de futuro’ es que no hay nada claro. Algunos ponentes, como David Rojo de Vía52 no se andaron con rodeos: ¿Qué financiación reciben las horas de ocio y sueño que el equipo pone al proyecto?: “Ninguna”. En la misma línea, Javier Bauluz, de Periodismo Humano, fue tajante: “El modelo de negocio de PH es que no hay negocio”. La urgencia era palpable en el ambiente “los periodistas tenemos una mala costumbre, comemos”, ironizó Daniel Ayllón, de La Marea. Los emprendedores coincidieron en la necesidad de, tal y como expresó Bauluz “que la gente apoye económicamente lo que le gusta. Un ‘me gusta’ en Facebook no es suficiente”.

El dilema de este tipo de proyectos, que quiere evitar tropezar en las mismas piedras que los grandes medios (dependencia de accionistas externos, políticos y anunciantes), es que optar por la financiación tradicional significa poner en jaque su principal valor diferenciador, la independencia: “No es difícil financiar con publicidad un proyecto nuevo”, aseguraba Ayllón, “buscan ‘comprarte’ desde el principio”. Estos motivos han generado ciertas suspicacias entre los emprendedores periodísticos en lo que a la publicidad se refiere. La Marea, por ejemplo, sólo obtiene entre un 10 y un 15% de sus ingresos a través de ella y sólo si es publicidad ética. En la web de El Diagonal, que utiliza la misma fórmula ( – del 20%), se advierte que sólo podrán publicitarse en el medio “entidades que fomenten un consumo responsable y un estilo de vida alternativo al que proponen las grandes corporaciones”. Otros proyectos, como Materia o ElDiario.es, han acogido esta vía más abiertamente: “No queremos ser temerarios y renunciar a la publicidad de mano”, afirmó Juan Luis Sánchez, subdirector de Eldiario.es, que recordó que “hay que dar de comer al que escribe para ti”.

En general, las esperanza se torna hacia las comunidades que estos proyectos están generando en torno a sí: “El periodista vive en una red que permite que el proyecto sea sostenible”, afirmó Juan Luis Sánchez, que también ofreció una estimación de los ingresos que el diario obtiene a través de sus 2.000 socios / suscriptores: unos 10.000 € mensuales. En esta línea, el crowfunding es una opción a la que han recurrido varias de las iniciativas presentadas: Vía52, por ejemplo, financiará sus próximos cuatro números gracias a una campaña iniciada en Goteo.org  con la que obtuvo en torno a 6.000 €.  Desde Periodismo Humano, sin embargo, Javier Bauluz cuestionó fuertemente la sostenibilidad de una vía de financiación que, según su experiencia, resulta más que insuficiente.

La diversificación del negocio se presentó como otra de las alternativas más solidas. Destacó especialmente la intervención de Pau Llop, que financia sus proyectos (como Botttup.com y fixmedia.org) a través de una fundación creada a posteriori (Nxtmedia) que monetiza el saber hacer adquirido por el equipo. La experiencia obtenida de forma altruista se torna así en conocimiento (el ‘petroleo’ de nuestro tiempo) susceptible de ser vendido a terceros. La oferta de Nxtmedia es posible gracias al vanguardista hermanamiento de periodistas y técnicos al que ya han recurrido infinidad de proyectos (quehacenlosdiputados.net es otro ejemplo) y que seguro marcará la próxima década (al menos hasta que los periodistas dejemos de ser ‘analfabetos’ digitales y aprendamos a escribir código).

HACIA EL PERIODISMO ‘CÉLULAR’ 

El viejo periodismo, que dijo alguien una vez, “no tiene futuro, pero el nuevo tampoco tiene presente”. Vivimos en un entretiempo en el que lo único que son capaces de captar nuestros ojos es la caída de los grandes, la extinción de los ‘mediasaurios’. Jornadas como la que vivimos en The Hub, sin embargo, prueban que el periodismo no ha muerto: ha iniciado su adaptación a las condiciones de un nuevo ecosistema. Y en ese entorno novedoso, los pequeños se adaptan mejor que los gigantes, pero también son más difíciles de ver.

Avanzamos, parece, hacia un periodismo de ‘lo pequeño’ : selectivo con los temas que trata, de dimensiones humildes (sostenible) y autosuficiente (la cooperativa recobra fuerzas). En palabras de Daniel Ayllón, “celular”. La caída de los grandes sólo acelera el cambio: “Se rompió Público y han salido siete medios nuevos”, señalaba Ayllón. Ojo, porque vienen curvas.

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